Advertisement

El feudo de Paysandú: Dinero turbio y ambiciones desmedidas

Por Jorge Bonica Sierra.-

Hay cosas que en la política uruguaya ya no se pueden tapar con discursos bien hablados ni títulos universitarios. Lo que viene pasando en la Intendencia de Paysandú bajo el mandato del abogado Nicolás Olivera ya pasó de castaño a oscuro; es una joda que clama al cielo y que merece ser denunciada con todas las letras, sin anestesia.

Durante los últimos años, el nombre de Olivera ha estado pegado, de forma sistemática, a personajes que caminan por el lado oscuro de la ley. No estamos hablando de rumores de pasillo, estamos hablando de contrataciones directas en la propia plantilla municipal. ¿O ya nos olvidamos del escándalo en el puente internacional Paysandú-Colón? Un chofer de la intendencia, un tipo con antecedentes penales que llegó a manejarle el coche oficial al mismísimo intendente, fue cazado con un cargamento pesado de cocaína. Una vergüenza internacional que dejó al descubierto cómo se manejan las cosas en el norte. ¿Negligencia? ¿Complicidad? Que cada uno saque sus conclusiones, pero el olor a rancio no se quita fácil.

Pero la ambición de este personaje no se queda en los límites del departamento. En los mentideros políticos de Paysandú ya es un secreto a voces: Olivera se cree con la espalda suficiente para lanzarse a las ligas mayores. El plan es armar carrera para las internas del Partido Nacional con la mira puesta en el sillón presidencial. Sabe que la cancha está difícil, pero el hombre se tiene una fe ciega.

La gran pregunta que todo ciudadano honesto se tiene que hacer es: ¿de dónde va a salir la torta gigante de guita que se necesita para financiar semejante delirio? Una campaña nacional implica millones en marketing, publicidad, asesores y giras por todo el país. En Paysandú el rumor corre como reguero de pólvora: el dinero para bancar esa estructura vendría presuntamente del mismo negocio sucio que ya salpicó a su administración. Se habla de ofertas sobre la mesa, de apoyos millonarios desde las sombras del narcotráfico a cambio de favores futuros.

Si la justicia y la dirigencia política no ponen la lupa sobre Paysandú, nos vamos a despertar con un monstruo difícil de parar. No podemos permitir que el dinero sucio compre candidaturas ni que se financien ambiciones personales a costa del futuro del país.