Por Jorge Bonica Sierra.-
La política argentina no da tregua y hoy se encuentra en un punto de ebullición que amenaza directamente el núcleo de confianza del Gobierno. Lo que ha salido a la luz en las últimas horas respecto al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no es un detalle menor; es una contradicción flagrante con el contrato moral que Javier Milei firmó con sus votantes. Adorni debe ser expulsado o presentar su renuncia de inmediato.
Una traición al discurso de la «motosierra»
El presidente Milei ha sido categórico desde el día uno: «no hay plata» y la casta debe pagar el ajuste. Sin embargo, los excesos que han trascendido desde la Jefatura de Gabinete, sumados a las investigaciones judiciales sobre su patrimonio y sus gastos, colocan a Adorni en un lugar indefendible. Lo que ha venido haciendo no conlleva lo que el Presidente ha predicado siempre. Aquí hubo un exceso total que no puede ser ignorado bajo el manto de la cercanía personal.
El peligro de la doble vara
Lamentablemente, en política la percepción es realidad. Si Javier Milei no toma una resolución tan firme como la que tomó en otras oportunidades con figuras de su círculo íntimo, el daño será irreparable. La gente no perdona la incoherencia. Sostener al hombre que maneja los hilos del gabinete mientras es cuestionado por la justicia y por la ética pública le va a generar al Presidente un costo político altísimo que podría socavar su base de apoyo más fiel.
Investigación judicial y ética pública
No estamos ante simples rumores de pasillo; hay una lupa puesta sobre el patrimonio y el nivel de gasto de quien ostenta el cargo más alto después del Presidente. Es lamentable llegar a este punto, pero la transparencia no admite excepciones. Si el compromiso ético de este Gobierno es real, debe empezar por casa, caiga quien caiga.
Conclusión: Una decisión urgente
Javier Milei se encuentra ante una encrucijada determinante. O se desprende de quien hoy es una carga de plomo para su gestión, o acepta que el desgaste de su Jefe de Gabinete se convierta en el desgaste de su propia figura. Si Adorni no se va, Milei pagará el precio. La Argentina está al rojo vivo y no hay margen para errores garrafales desde el corazón del poder.

















