Por Jorge Bonica Sierra.-
¿Usted se preguntó alguna vez por qué no hay plata para los medicamentos en los hospitales o por qué los patrulleros no tienen nafta? La respuesta no está en la falta de recursos, sino en dónde se los patinan. Hoy ponemos la lupa en la Torre Ejecutiva, ese edificio vidriado donde la casta política vive en un microclima de privilegio, ajena totalmente al hambre y la necesidad de los uruguayos.
La pirámide del despilfarro
En Presidencia no se anda con chiquitas. Allí trabajan más de 1.200 personas, y una enorme mayoría entró por la ventana: son los famosos «adscriptos», asesores que no saben lo que es un concurso y cuyo único mérito es tener el número de celular de algún jerarca.
Miren los sueldos que usted, con su lomo, está pagando todos los meses:
• El Presidente: Se lleva más de $600.000.
• El Secretario de Presidencia: Cobra como un ministro, arriba de los $325.000.
• Los Directores de Agencias (como Agesic o Deporte): Se embolsan entre $230.000 y $260.000.
¡Ganan en un día lo que un jubilado gana en un mes! Pero eso no es lo peor. Lo que indigna de verdad es la «letra chica», los extras que se inventaron para engordar el sobre.
Los «extras» que son un insulto

Como si los sueldos de 300 palos no fueran suficientes, estos señores tienen partidas que son una cachetada a la pobreza:
1. Gastos de Representación: Los jerarcas de Presidencia tienen partidas que pueden ir desde los $40.000 hasta los $70.000 mensuales solo para «representar». ¿Qué representan? ¿La opulencia frente a la miseria? Con ese «extra» solo, vivirían tres familias uruguayas.
2. Partidas de Prensa: ¡Esta es la mejor! Tienen una partida de aproximadamente $25.000 para «comprar diarios y revistas». ¡En la era de internet! Es una forma elegante de regalarles plata por fuera del sueldo para que no les cueste ni el diario del domingo.
3. Viáticos y Viajes: Aquí la cifra es incalculable. Solo en misiones al exterior, Presidencia se gasta millones. Pasajes en clase ejecutiva de 12.000 dólares y hoteles de lujo mientras el pueblo cuenta las monedas para el boleto.
El silencio cómplice
Mientras nosotros denunciamos esto en El Bocón, los periodistas «militantes» y los canales de televisión miran para otro lado. ¿Por qué? Porque ellos también muerden de la pauta oficial.
Es una joda, señores. Tenemos un Estado gordo, lleno de asesores que cobran $150.000 por «asesorar» en comunicación o en «políticas de género», mientras el Uruguay productivo se funde y los viejos mueren de angustia porque no llegan a fin de mes.
Conclusión
La Torre Ejecutiva se ha transformado en un aguantadero de lujo. No importa el color del gobierno; la estructura está armada para que los de arriba nunca pierdan.
¡Basta de joda! Si cortaran los gastos de representación, las partidas de prensa y la mitad de los asesores «ñoquis», tendríamos la plata para aumentar las jubilaciones mañana mismo. Pero no lo hacen porque son todos socios en este club de privilegios.
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