PRESIDENTE DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE SALTO DA SU PUNTO DE VISTA
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Como ciudadano y como Presidente de la Junta Departamental de Salto, quiero realizar una manifestaci贸n a t铆tulo personal, en el marco de los hechos ocurridos durante la sesi贸n del lunes pasado, en la que se trat贸 y vot贸 un mecanismo de financiamiento departamental. Lo primero que corresponde afirmar, con absoluta claridad, es mi rechazo total, categ贸rico e inequ铆voco a toda forma de violencia en la acci贸n pol铆tica. La violencia (sea f铆sica, verbal o simb贸lica) es incompatible con la democracia, erosiona las instituciones y degrada la convivencia republicana. Durante esa jornada, la Junta Departamental, que es la casa de la democracia, la casa del Pueblo de Salto, y el 谩mbito leg铆timo del debate pol铆tico, vivi贸 un clima de presi贸n, intimidaci贸n, insultos y agravios que resulta intolerable y que afect贸 el normal ejercicio de la funci贸n representativa. Ese tipo de pr谩cticas no pueden ser naturalizadas, avaladas, ni justificadas bajo ning煤n pretexto.
Resulta especialmente grave que ese clima de violencia haya sido promovido, orquestado, armado, alentado o tolerado por dirigentes pol铆ticos (algunos ediles de la oposici贸n – basta ver la convocatoria en redes sociales), y que no se haya verificado un repudio claro, inmediato y contundente por parte de las autoridades partidarias correspondientes frente a esos excesos. En una democracia madura, la violencia debe ser siempre el l铆mite infranqueable, sin dobles est谩ndares ni silencios selectivos.

Como coalici贸n de gobierno (y como sistema democr谩tico) entendemos que la pol铆tica no se construye desde el binarismo ni desde la l贸gica del amigo-enemigo, sino desde el reconocimiento de matices, el debate plural y el procesamiento institucional de las diferencias. La democracia no admite aprietes, ni patoterismo, ni intimidaci贸n, vengan de donde vengan.
Corresponde recordar, adem谩s, que los ediles departamentales son representantes electos por la ciudadan铆a, titulares de un mandato representativo y no delegados imperativos de ninguna estructura partidaria. Su actuaci贸n dentro de una sesi贸n v谩lida y conforme a derecho no puede ser condicionada por la presi贸n ni por el miedo. Reitero que no me corresponde inmiscuirme en las decisiones internas de ninguna fuerza pol铆tica, ni opinar sobre sanciones partidarias.
Pero s铆 considero un deber democr谩tico afirmar que cuando la violencia irrumpe en la vida institucional, lo que est谩 en juego no es una interna pol铆tica, sino la democracia misma.
Por esa raz贸n, expreso mi solidaridad personal con los Ediles del Frente Amplio Analia Fernandez, Eduardo Varela y Gladys Martinez, quienes han ejercido su mandato en un contexto hostil, y reafirmo mi compromiso con una pol铆tica sin violencia, con reglas, con respeto y con instituciones fuertes. Ese es el 煤nico camino compatible con el sistema republicano de gobierno. 饾棗饾椏. 饾棙饾椈饾槆饾椉 饾棤饾椉饾椆饾椂饾椈饾棶 饾棛饾椏饾棶饾椈饾棸饾椀饾椂饾椈饾椂 饾棧饾棶饾椏饾榿饾椂饾棻饾椉 饾棥饾棶饾棸饾椂饾椉饾椈饾棶饾椆.


















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