Por: Jorge Bonica Sierra.-
En el Uruguay de las apariencias, nos venden que el gasto público se controla. Pero la realidad es que el Tribunal de Cuentas de la República (TCR) parece un decorado diseñado para que los Intendentes y jerarcas de turno hagan lo que quieran con el dinero de la gente. El mecanismo es perverso: el Tribunal «observa» un gasto ilegal, el político «reitere» la orden, y la plata se paga igual.
Pero el problema no es solo la ley; es quiénes están sentados en los sillones de control. Con un presidente como el Dr. Francisco Gallinal, un político «acomodado» y sistemáticamente denunciado por El Bocón por irregularidades y abusos, la transparencia es una utopía.

Para llegar al hueso de esta farsa, hablamos con el Economista Jorge Núñez, ex auditor del BID y fundador de la Asociación Nacional de Control Ciudadano, quien desnudó la podredumbre técnica detrás del organismo.
Mano a mano con el Ec. Jorge Núñez: «Prácticas irregulares con apariencia delictiva»
— Jorge, usted afirma que el Tribunal de Cuentas viola normas internacionales de ética. ¿Qué es lo que está pasando adentro?
Ec. Jorge Núñez: «Hay que profundizar para llegar al hueso. El Tribunal de Cuentas ha violentado por años el Código de Ética de la Función Pública, no solo a nivel nacional, sino especialmente el código que promueve la INTOSAI (Organismo Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores). Es una vergüenza institucional».
— ¿En qué consiste esa violación concreta en el manejo diario del dinero?
Ec. Jorge Núñez: «Por años, los Contadores Gerentes o de ‘confianza’ de los organismos fueron designados como ‘Contadores Delegados’. Es decir, pusieron al lobo a cuidar a las ovejas. Estos contadores hacen la función de ‘Auditor del Control Preventivo’ del gasto público en el mismo lugar donde trabajan. Estas son prácticas irregulares con apariencia delictiva».
— Usted menciona que se violan los principios fundamentales de la auditoría (Norma 130). ¿Cuáles son esos valores que hoy brillan por su ausencia?
Ec. Jorge Núñez: «Se están pisoteando los cinco valores éticos esenciales: la Integridad, la Independencia y Objetividad, la Competencia, el Comportamiento Profesional y, por supuesto, la Confidencialidad y Transparencia. Todo esto nos convierte en un país sin valores éticos para el uso transparente y eficiente de los dineros públicos».
«En síntesis Jorge, PROHIBIR que un Funcionario Público pueda acceder al uso indiscriminado de los dineros públicos»
«Todo esto nos hace un país sin valores éticos para el uso transparente y eficiente de los dineros públicos»
El sistema que los políticos no quieren tocar
Lo que Núñez denuncia es gravísimo: el control preventivo en Uruguay está en manos de «gente de confianza» de los mismos que gastan. No hay independencia. Es un círculo cerrado de favores y falta de ética profesional que permite que las cajas de las Intendencias sean un barril sin fondo.
Desde El Bocón lo decimos claro: mientras el control dependa de políticos fracasados como Gallinal y de contadores amigos del poder, seguiremos siendo testigos del saqueo legalizado. La Auditoría Ciudadana de Núñez es hoy la única esperanza de que alguien, por fuera de la casta política, cuente las monedas que nos sacan del bolsillo.

















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