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El «Caso Marset»: ¿Crónica de una impunidad negociada?

Por Jorge Bonica Sierra.-

La detención de Sebastián Marset en Bolivia no es solo un éxito policial; es la apertura de una caja de Pandora que amenaza con succionar a figuras de la primera línea política uruguaya. Mientras el narco se prepara para enfrentar procesos judiciales que podrían durar décadas, en Montevideo el clima es de tensa espera. ¿Qué nombres caerán cuando el «Rey de la Hidrovía» decida hablar?

El enigma de la entrevista: ¿Periodismo o distracción?

La incursión de Patricia Martín y el equipo de Santo y Seña en el refugio de Marset sigue siendo uno de los puntos más oscuros del relato. Resulta difícil de digerir que una producción periodística lograra lo que la inteligencia regional —supuestamente— no pudo.

En aquella entrevista, Marset se mostró relajado, casi desafiante, negando cualquier pago por el pasaporte que le devolvió la libertad en Dubái. Sin embargo, para muchos analistas, esa nota no fue más que una operación de imagen destinada a desvincular al poder político de sus actividades ilícitas.

El «jugador de fútbol» que puso en jaque a un Gobierno

La frase de Francisco Bustillo en el Parlamento quedará grabada en los anales de la infamia política uruguaya. Presentar a uno de los narcos más buscados por la Interpol y la DEA como «uno de los tantos jugadores de fútbol uruguayos» no fue un error de apreciación; fue, presuntamente, una estrategia de ocultamiento.

Hoy, la pregunta es inevitable: ¿Aparecerá el nombre de Bustillo en las actas de la DEA? Si el organismo estadounidense logra que Marset colabore, el ex-canciller y otros nombres de peso como Heber, Balbi e incluso el entorno del presidente Lacalle Pou podrían verse mencionados en documentos oficiales que Uruguay no podrá ignorar.

La verdad detrás del pasaporte.