Por Jorge Bonica Sierra.-
EXCLUSIVO DE EL BOCON.-
Robert Henderson inicia acciones legales contra Enjoy por presunta negligencia en el cumplimiento de la ley de regulación de casinos MONTEVIDEO, URUGUAY –
La tranquilidad del emblemático hotel y casino Enjoy se ve sacudida por una gravísima denuncia que promete convertirse en el epicentro de un debate legal y social en los próximos días.
El empresario Robert «Boby» Henderson ha iniciado formalmente medidas preparatorias contra la firma Enjoy, marcando el preludio de una demanda por daños y perjuicios de proporciones millonarias. Las acusaciones, que ya circulan en los ámbitos judiciales, exponen un oscuro entramado que supuestamente operaba puertas adentro de la exclusiva sala VIP.
Según la denuncia, el hotel incurre en omisiones críticas al no controlar fenómenos de ludopatía severa entre sus clientes, permitiendo —y presuntamente facilitando— el juego bajo los efectos del alcohol y el consumo de estupefacientes. Pero las acusaciones no se detienen allí.

El expediente preliminar sostiene, además, que el complejo facilitaba activamente el acceso a oferta de prostitución dentro de sus instalaciones, aprovechándose de la vulnerabilidad de los apostadores de alto perfil. Un incidente que colmó la paciencia
La tensión escaló drásticamente en la jornada de ayer, cuando el Sr. Henderson, en una visita rutinaria a un área de cafetería externa al casino, fue interceptado por el personal de seguridad del hotel. Bajo un concepto de «problemas legales pendientes», el empresario fue invitado a retirarse del establecimiento de manera intempestiva frente a otros clientes.
Expertos legales consultados califican esta medida como un acto de irresponsabilidad flagrante y una posible vulneración de los derechos fundamentales del ciudadano. «Es un intento burdo de ejercer represalias frente a quien ha decidido exponer la falta de controles y las irregularidades éticas que ocurren en sus salas», señalaron fuentes cercanas a la defensa de Henderson.
Un llamado a la transparencia La demanda que se prepara no solo busca un resarcimiento económico por los daños ocasionados, sino que pretende sentar un precedente sobre la responsabilidad social de los establecimientos de juego y la obligación de las operadoras de velar por la integridad física y moral de sus clientes, más allá de la recaudación de las salas VIP.
El sector hotelero y de juegos de azar del Uruguay se mantiene expectante ante la inminente presentación formal de la demanda, un proceso que podría obligar a Enjoy a rendir cuentas sobre sus protocolos de seguridad, ética empresarial y cumplimiento de la normativa vigente.















