Por Jorge Bonica Sierra.-
El gobierno acaba de presentar un «plan» de seguridad con más de cien puntos y metas para el año 2035. Es una falta de respeto. Mientras ellos redactan manuales y proyectan a una década, los uruguayos de bien vivimos tras las rejas de nuestras propias casas. La respuesta ciudadana no necesita cien incisos, necesita tres letras en mayúscula: FIN.
La paz se impone, no se negocia
Hablar de soluciones para dentro de diez años es abandonar a la gente hoy. El plan tiene que empezar esta misma noche. No queremos diagnósticos, queremos resultados. La calle es de los trabajadores, no de los delincuentes, y recuperarla no es cuestión de burocracia, es cuestión de pantalones.

Guerra total al narco y limpieza policial
La inseguridad dejó de ser un problema para convertirse en un negocio. Hay que decir las cosas por su nombre: corrupción policial. Para que el plan funcione, primero hay que barrer hacia adentro y después declarar la guerra frontal al narcotráfico y a la delincuencia.
Hay que entrar a los barrios y arrasar con todo lo malo. El Estado tiene que dejar de defenderse y pasar al ataque. Al delincuente se lo persigue, se lo captura y se lo saca de circulación. Punto.
Militares a la calle: Presencia y autoridad
Si los recursos actuales no alcanzan, se usan los que hay. Queremos ver a los militares en las esquinas, haciendo rondas, cuidando al vecino y espantando a las ratas. La gente necesita sentir el respaldo del uniforme cerca, sentir que si pasa algo, hay alguien con autoridad para intervenir. El uniforme debe ser el escudo del honesto y el terror del malandra.
El tiempo se acabó
Señores del gobierno: guarden sus carpetas de cien hojas. Los uruguayos no queremos promesas para el futuro, queremos libertad ahora. El 2035 queda muy lejos para el que hoy tiene miedo de ir al almacén.
Dejen de gestionar el caos y empiecen a gobernar con mano firme. ¡BASTA YA!

















