Entrevista de Jorge Bonica Sierra.-
La doctora Fabiana González Raggio, reconocida penalista uruguaya, se ha consolidado como una
especialista de consulta obligada en casos de alta complejidad, siendo abogada de referencia para
temas penales de la Embajada de Italia en Uruguay. Su trayectoria incluye la defensa de figuras
clave en procesos de relevancia internacional, destacándose su labor como representante legal de
Gerardo González Valencia (líder de “Los Cuinis”), su esposa y el padre de esta, así como de
Óscar Calvete, detenido en Uruguay mientras era requerido por la justicia argentina por presunto
lavado de dinero para el Cártel de Jalisco Nueva Generación y “Los Cuinis”.
Asimismo, mantuvo intercambios con el hoy fallecido John Jairo Velásquez Vásquez, alias
“Popeye”, integrante del Cártel de Medellín, a los efectos de realizar estudios internacionales sobre
el fenómeno del crimen internacional organizado.
Tras la noticia de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de
Jalisco Nueva Generación, buscamos el análisis de la doctora Fabiana González Raggio. Su
intervención en causas de extrema sensibilidad técnica —que incluye haber representado hace
años a un integrante del Cártel de Juárez— la posiciona como una voz autorizada para desglosar
el fenómeno del crimen transnacional desde una óptica jurídica avanzada.
“En estos contextos, la desaparición física de un líder no implica necesariamente la desarticulación
estructural de la organización.
Desde la criminología contemporánea sabemos que estas
estructuras han mutado: pasaron de modelos piramidales rígidos a esquemas de redes celulares
descentralizadas.
«Esto les otorga una notable capacidad de adaptación”, explica.
Según la especialista, cuando un liderazgo carismático o de fuerte impronta simbólica cae, “la
organización simplemente se regenera bajo nuevos mandos, a veces incluso con mayores niveles
de violencia, como mecanismo de legitimación interna”.
La penalista recordó que en 2016, durante la defensa de la familia González Valencia en Uruguay,
mantuvo una comunicación telefónica con el propio Nemesio Oseguera Cervantes.
Según precisa, dicha comunicación fue estrictamente jurídica, centrada en garantías procesales y condiciones de detención, lo que —subraya— reafirma que la asistencia legal técnica es un derecho irrenunciable, incluso en los niveles más altos de criminalidad organizada.
“El derecho de defensa es un pilar innegociable del Estado de Derecho. Defender no es convalidar
conductas, sino garantizar la pureza del proceso penal. En causas de alta complejidad, como las
extradiciones y los procesos por lavado de activos, el rigor técnico es el único escudo frente a la
arbitrariedad”, sostiene.
Para la doctora González Raggio, el fallecimiento de un líder de esta magnitud no supone el fin de
la organización, sino que abre un escenario de “reconfiguración de liderazgos por sucesión o
disputa”.
Desde la dogmática penal y el análisis criminológico, entiende que el verdadero desafío
está en la ingeniería financiera que sostiene estas estructuras.
“Lo que debemos esperar no es la disolución automática, sino una posible atomización de las
células operativas. Cuando un líder de carácter mesiánico desaparece, la estructura pone a prueba
su resiliencia corporativa. Si la ingeniería financiera y las rutas de lavado no son intervenidas
quirúrgicamente por los Estados, la organización encuentra rápidamente mecanismos de
recomposición”, afirma.
Finalmente, concluye que la lucha efectiva contra el crimen organizado no termina con la
eliminación de un nombre propio.
“El verdadero desafío para los sistemas judiciales de América Latina es la inteligencia financiera
punitiva. La caída de un líder tiene un fuerte impacto simbólico, pero la verdadera derrota de estas
corporaciones criminales ocurre cuando el Estado logra desmantelar su capacidad de reinserción
de activos en la economía legal”.















