Por: Jorge Bonica
En una democracia seria, las declaraciones del exministro de Defensa, Armando Casteingdebat, no solo serían el título de todos los diarios, sino el inicio de una investigación de oficio fulminante. Pero aquí, en el país de «no pasa nada», parece que la impunidad se disfraza de autocrítica mediática.
Casteingdebat, quien puso la firma en el polémico contrato con la empresa española de Mario Cardama para la compra de las patrullas oceánicas (OPV), dejó a todos perplejos. Sus palabras en televisión fueron un balde de agua fría: “No hay discusión que la garantía era un desastre”.

¿Imprudencia o confesión?
Lo más grave no es solo que admita que la garantía «no existe», sino la liviandad con la que se refiere a la responsabilidad de quienes gestionan el dinero de todos los uruguayos. El exministro fue más allá y lanzó una frase que quedará para la historia del ridículo político: “Si en el código penal existiera la figura de nabo, a nosotros nos tendrían que procesar por nabos”.
Desde El Bocón le decimos al exministro: en el Código Penal no existirá la figura de «nabo«, pero sí existen el Incumplimiento de los deberes del funcionario público y el Abuso de funciones. Firmar un contrato millonario con una garantía «trucha» o inexistente no es una «nabada«, es una irresponsabilidad que compromete la soberanía y el patrimonio nacional.

La farsa de la garantía «trucha»
¿Cómo es posible que el Ministerio de Defensa firme un acuerdo de esta magnitud sin los resguardos básicos? El reconocimiento de que la garantía era un «desastre» confirma lo que venimos denunciando: una gestión plagada de irregularidades donde los controles brillaron por su ausencia.
Mientras el exministro se ríe de su propia «impericia» en los programas de la tarde, el Uruguay queda expuesto a contratos con empresas que no ofrecen respaldo real. Si sabían que la garantía era un desastre, ¿por qué firmaron? Si no lo sabían, ¿quién controla a los que nos cuidan?
La justicia no debería buscar «nabos«, debería buscar responsables. Porque cuando la plata del pueblo desaparece en contratos mal hechos, la excusa de la ignorancia no es más que otra forma de complicidad.














