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¿BESOZZI TENDRÁ SU DESPACHO DE INTENDENTE EN LA PLAZA DE MERCEDES?

Es vergonzosa la situación que la justicia hace vivir con la intendencia de Soriano.

Guillermo Besozzi fue electo intendente de Soriano prácticamente sin poder realizar la campaña electoral. La justicia lo metió preso en su casa sin poder salir de la misma.

Además en forma insólita, le puso una tobillera para tener la seguridad que no salga realmente.

Dijo la fiscal que pidió su imputación, que la medida era para que no entorpezca la investigación.

Es absolutamente ridículo decir que el motivo de prisión domiciliaria y tobillera sea para que no haga gestiones con el fin de entorpecer la investigación de la fiscal.

¿Hacía cuatro años que estaban investigando esta causa, nunca llamaron a Besozzi a declarar en cuatro años y resulta que necesita más tiempo para investigar? 

La Fiscal Estela Alciaturi que lo imputó a Besozzi, claramente tenía la intencionalidad de impedir que Besozzi gane la elección departamental y siga siendo intendente.

Esperó a que falten pocas semanas, para mandarlo a llevar a fiscalía a Besozzi como si fuera un delincuente, incluso impidiendo que se despida y explicar a su propia familia lo que estaba pasando.

¿Que es lo que temía la fiscal Alciaturi?

¿Que Besozzi si lo citaba a fiscalía, no vaya?

¿Se iba a fugar del Uruguay?

Todo demasiado ridículo, Besozzi siempre estuvo a disposición de la justicia, nunca se le pudo imaginar a nadie que se iba a fugar.

¿Y en prisión domiciliaria no iba a tener todos los contactos que quisiera?

¿No lo iban a visitar todas las personas que quisieran hacerlo?

Reitero, una medida para impedir que Besozzi pudiera ejercer su candidatura, que el Partido Nacional le impidiera ser candidato o que la corte electoral resolviera sacarlo de la candidatura.

Presumo que hubo algo premeditado de una fiscal, que quedó al descubierto que odia al Partido Nacional por sus participaciones en sus cuentas en redes sociales.

Y por ese motivo, hoy está separada de su cargo, y un sumario administrativo que van a resolver seguramente una sanción ejemplarizante.

Y para darse cuenta que podemos estar en lo cierto con nuestro análisis, por algo la jueza cambió faltando cinco días para las elecciones la medida cautelar, dejando libre durante todo el día a Besozzi y sacarle lo que nunca debió tener, la tobillera.

Si la fiscal tendría tanto miedo a su fuga y segura de los delitos que le imputó, lo hubiera metido en la cárcel, era más lógico que lo que finalmente hicieron.

Un tribunal de apelaciones hace pocos días resolvió no dar lugar a la anulación de lo actuado, pero en una resolución dividida, ya que una jueza con mucha experiencia, no estuvo de acuerdo en mantener la imputación, lo que indica, que hay dos bibliotecas y dos miradas en este tema.

Ahora seguramente deberán acceder a darle más libertad y permitirle asumir como intendente, ya que fue electo en buena ley, y la fiscalía tuvo varios años para retirar la documentación necesaria.

Quizás si se comete la torpeza de impedir que ingrese a la intendencia, tendremos un verdadero show mediático viendo que el despacho del intendente estará en la plaza de Mercedes, y seremos el hazme reír del mundo entero. 

Sin duda que la justicia debe enjuiciar los presuntos delitos, y probarlos, pero la mala actuación de la fiscal, no puede impedir que la voluntad popular no se cumpla.

Y si llegado el momento la justicia entiendo que Besozzi y sus gente cometieron delitos, que actúe en consecuencia. De algo todo Soriano está seguro de algo, Besozzi no se quedó con un solo peso, lleva 15 años de intendente y 5 de senador, por algo la gente lo hizo ganar nuevamente en forma abrumadora.

Este episodio tiene un lado positivo, y es que los intendentes de todos los colores y todos los departamentos, van a cambiar rotundamente sus actitudes caudillistas, dejarán de realizar favores sin ton ni son, olvidarán la forma de conseguir votos utilizando la intendencia como si fuera un comité político para atraer simpatías.

Porque si siguen administrando las comunas como lo hacen algunos de los jefes comunales actualmente (la mayoría, no todos), están siempre al borde del delito de abuso de funciones.

Miren para Artigas y se darán cuenta de lo que estoy hablando.

Diría Manini, «se terminó el recreo» en las intendencias.

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