Por Jorge Bonica Sierra.-
El ex presidente de la Junta de Maldonado no aguantó la presión y sabiendo que sería formalizado por delitos graves de corrupción, tomó a medida que nadie esperaba, se fugó y no se presentó en la fiscalía a la audiencia fijada.
Sus abogados se hicieron presentes y aparentaba no saber que Infante no se presentaría (no me lo creo), y a los 30 minutos de la hora señalada, ya en audiencia con los otros dos ex presidentes presentes, la jueza le preguntó al abogado y este dijo que no sabía que había ocurrido, que había quedado en encontrarse en la sede 10 minutos antes de la hora de la citación.
Lo cierto es que resolvió irse a Buenos Aires en el Buquebus que zarpó de Colonia a las 10 y 10 de la mañana, es decir cuatro horas antes de iniciarse la audiencia en Maldonado.
Nadie, absolutamente nadie pensaba en algo similar, quienes lo conocen más íntimamente, algunos compañeros de la política, tampoco podía imaginar algo similar.
Pienso que ese mismo día tomó un vuelo internacional en Ezeiza, porque en Argentina no demoraría mucho en ser encontrado, hay experiencias similares con delincuentes que se fugaron a la vecina orilla.

¿Por qué fugarse?
Lo primero que se nos viene a la mente, es que hay algo muy pesado detrás de la Junta de Maldonado y que aun no sabemos, porque de otra manera es incomprensible su actitud.
Si hubiera sabido lo benevolente que fue la jueza al no meterlos presos a sus dos compañeros, seguro que no se hubiera fugado y enfrentado la situación.
Porque la sacaron regalado, por ahora.
¿La vergüenza de enfrentar a la sociedad?
¿El miedo a estar en una cárcel?
¿Saber que podría tener otras cosas peores a las conocidas?
Todas y muchas otras pudieron ser las razones, ya lo vamos a saber.















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