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ADRIANA PEÑA FUE RESPONSABLE DE LA DERROTA DEL PARTIDO NACIONAL EN LAVALLEJA

ADRIANA PEÑA: LA GRAN MANIPULADORA QUE VIVE DE LA TRAICIÓN

Por: Jorge Bonica

En el tablero político de Lavalleja, hay quienes juegan para el pueblo y quienes juegan para su propio bolsillo y ego. Adriana Peña ha demostrado, una vez más, que es la reina de la segunda categoría. Hoy, desde estas páginas, vamos a poner blanco sobre negro en la maniobra que dejó a más de uno mirando la tribuna mientras ella se aseguraba el sillón.

La emboscada del apartamento

Todo comenzó entre cuatro paredes, en un apartamento de Montevideo —lejos de las Sierras y del contacto con la gente de Minas—. Allí, Peña, la «ideóloga» del engaño, citó a Mario García. Con la astucia de quien sabe esperar el momento justo, aprovechó que la diputada Inzaurralde estaba fuera del país para tejer una alianza que no era más que una trampa de seda.

Peña le prometió a García el cielo y la tierra: le juró trabajar a sol y a sombra para que él volviera a ganar la comuna. Pero el plan de Adriana era otro. Ella ya no quería saber nada con la Intendencia en ese momento; quería el puerto seguro de una banca en Diputados, lejos de la gestión diaria y cerca del presupuesto nacional.

La gran estafa electoral

Una vez que consiguió lo que quería, Peña sacó a relucir su verdadero rostro. Lo clavó a Mario García. Aquel «trabajo incansable» se transformó en apariciones mediáticas vacías, hablando sandeces por Facebook y haciendo actuaciones de campaña que daban vergüenza ajena. Mientras sus aliados sudaban la gota gorda, ella se limitaba a la charlatanería radial.

El resultado fue el esperado por la manipuladora:

1. Traicionó a Mario García, a quien le soltó la mano cuando ya no le servía.

2. Traicionó a la diputada Inzaurralde, su compañera de partido, puenteándola en su ausencia.

3. Y al final del día, ella fue la única que quedó parada con un cargo. Una «viva» de aquellas.

Objetivo 2030: El retorno de la oportunista

Pero no se equivoquen, Adriana Peña no da puntada sin hilo. Ahora, instalada en su banca, sale a «hacer mandados» mediáticos. Empieza a tirar críticas para figurar, para que su nombre no se borre. ¿El fin? Preparar el terreno para el 2030. Quiere volver a la Intendencia de Lavalleja después de haber descansado y facturado en Montevideo.

Desde El Bocón le decimos a los colimbas y a los lavallejinos: memoria. La Dra. Peña es experta en usar a la gente como peldaños. Hoy critica, mañana te abraza, pero siempre pensando en cómo quedarse ella con la única silla disponible.

Lavalleja no necesita manipuladoras, necesita gente de palabra. Y a Adriana Peña, la palabra le quedó grande hace rato.