Uruguay: El País de los 18.500 Autos Oficiales (y el Pueblo a Pata)
Mientras usted hace malabares para pagar la patente, el seguro y que no le corten la luz, el Estado uruguayo mantiene una flota faraónica que parece más propia de una potencia mundial que de un país de tres millones de habitantes. Los números no mienten: hoy existen 18.500 vehículos oficiales circulando por nuestras calles, mantenidos íntegramente con el sudor de su frente.
Un ejército sobre ruedas
¿Es necesario semejante despliegue? De esos 18.500 vehículos, unos 6.000 pertenecen a las Intendencias. Estamos hablando de un parque automotor gigantesco que consume combustible, repuestos, seguros y, lo más caro de todo: choferes a disposición.
Es un abuso tremendo que, en la era de la eficiencia, sigamos manteniendo estructuras que solo sirven para que el jerarca de turno no tenga que tocar su propio auto o esperar un ómnibus como cualquier hijo de vecino.

¿A dónde va su dinero?
Mantener esta flota no es solo comprar el auto. Es un gasto infinito en:
• Combustible: Millones de litros que se queman diariamente, muchas veces en «mandados» que nada tienen que ver con el servicio público.
• Mantenimiento: Talleres que facturan fortunas para mantener máquinas que, por no ser de nadie, nadie cuida.
• Privilegios: El auto oficial se ha convertido en el símbolo de la «nueva aristocracia» política. No es una herramienta de trabajo, es un trofeo de poder.
¡Basta de privilegios!
Hay que sacarlos todos de una vez por todas. Salvo los vehículos de emergencia, seguridad y servicios esenciales, no hay razón para que un jerarca tenga un auto con chofer pagado por usted.
Si un senador, un director o un intendente quiere trasladarse, que use su vehículo particular o que pague su boleto. El Uruguay productivo ya no aguanta más el peso de estos 18.500 «parásitos de cuatro ruedas».
















