Hablando en plata: El debut de Mirtha
Por: Mirtha Susana Lencina

A ver, vamos a entendernos de entrada.
No vengo aquí a vender espejitos de colores ni a tirar flores donde no hay jardín. Si algo tiene este semanario, y por eso acepté el reto, es que no le debe nada a nadie. Y yo, que ya tengo mis batallas ganadas y unas cuantas cicatrices, menos todavía.
Dicen que el que calla otorga, y yo ya me cansé de otorgar. En este rincón semanal vamos a poner el dedo en la llaga, aunque a más de uno le pique. Porque la realidad no es lo que nos cuentan en los comunicados oficiales ni lo que se dice con voz suave en los pasillos de la intendencia o el parlamento. La realidad es la que vive el de a pie, el que la rema todos los días mientras otros miran desde el palco.
No esperen de mí palabras bonitas para quedar bien. Esperen la verdad, así, cruda, como sale del mostrador de la carnicería o de la cola del súper. Aquí vamos a cantar las 40, a denunciar lo que está mal y a rescatar, de vez en cuando, lo que vale la pena (si es que lo encontramos).
Empiezo hoy, pero prepárense, porque esto recién arranca. Como dicen por ahí: el que se enoja, pierde… y el que oculta, que se cuide, porque acá lo vamos a mandar al frente.
¡Nos leemos el próximo número!
PRESENTA ESTA COLUMNA…















