FELÍZ QUE MADURO NO ESTÁ, MUY TRISTE POR LA INVASIÓN VIOLENTA E ILEGAL DE ESTADOS UNIDOS
Por Jorge Bonica Sierra.-
Vamos a decir las cosas como son, sin vueltas y sin banderas políticas que nos tapen los ojos. Yo lo digo clarito: Nicolás Maduro era un dictador. Un tipo que se atornilló al poder, que se apropió de Venezuela y que, lamentablemente, estaba matando de hambre a su propio pueblo. Eso no se discute, es una realidad penosa.
Pero ojo… que Maduro sea un dictador no le da permiso a nadie, y menos a Estados Unidos, para pasarse las leyes internacionales por el forro, invadir un país extranjero, bombardear, matar gente y secuestrar a una persona para juzgarla en su casa. ¡Justicia violenta no es justicia, es atropello!
Yo lo viví en carne propia: El recuerdo de Noriega
Esto no es nuevo. Yo vivía en Miami, en Estados Unidos, cuando pasó lo de Manuel Noriega en Panamá allá por diciembre de 1989. Lo vi desde adentro, nadie me lo contó. Vi cómo el «dueño del mundo» decidió que no le servía más un tipo, entró a sangre y fuego en un país soberano, hizo un desastre y se llevó al presidente para juzgarlo en Florida.
Fue una vergüenza internacional entonces, y sería una vergüenza ahora. ¿Desde cuándo Estados Unidos es el juez, el fiscal y el verdugo del planeta?
No acepto la «Ley de la Selva»
No puedo aceptar, bajo ningún concepto, que se normalice la invasión. Si aceptamos que bombardeen y entren a un país porque el gobernante es un dictador, estamos abriendo la puerta a la ley de la selva. Mañana van a decidir que no les gusta otro país, o que quieren sus recursos, y van a usar la misma excusa.
El sistema político internacional se está volviendo una MENTIRA total si permitimos que la soberanía de los pueblos sea pisoteada por los intereses de Washington.
¡Se puede estar en contra de un dictador sin necesidad de aplaudir una invasión criminal!


















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