Murió José Mujica, ex presidente de Uruguay.
A raíz de informar a nuestros seguidores de dicho fallecimiento, comenzamos a recibir una cantidad muy importante de comentarios.
Realmente estoy impactado, me tomó de sorpresa recibir tantas manifestaciones llenas de odio y rencor hacía el fallecido.
A lo largo de mi muy áspera participación periodística de 50 años, transité los más variados estados de ánimo y sentimientos hacia diferentes actores políticos de todas las tiendas.
Pude sentir rechazo hacia alguno de ellos, incluso confieso, en algunas oportunidades, deseos fervientes para que desaparezca de la función política.
Conocer actos de corrupción, verdaderos ladrones, me hizo pensar de forma muy negativa en algunas oportunidades.
Pero, ante la muerte de una persona que no simpatizo, mi respuesta es el silencio.
Demostración de educación, de buenos padres, de una buena familia con ejemplos que perduran.
Puedo soportar con tranquilidad reacciones diferentes ante la muerte, en este caso de José Mujica, pero, lo que vengo recibiendo va más allá de lo que uno pueda imaginar.
Opiniones llenas de odio, como si se alegraran de la muerte, casi disfrutando que Mujica haya muerto.
Insultos soeces, frases hirientes, y hasta una que me marcó a fuego, diciendo que lo mejor que hizo Mujica, fue no tener hijos.
Lamento profundamente recibir esas demostraciones tan primitivas, insolentes, revanchistas y con un grado de rencor que por lo menos a mí, me asusta.















Deja una respuesta