Por Jorge Bonica Sierra.-
El ex edil y ex presidente de la junta departamental de Maldonado Alexandro Infante volvió de la Argentina a donde se había fugado para no comparecer en la audiencia junto a sus dos colegas por miedo a ir preso, y hoy en la tarde se presentó junto a sus abogados para enfrentar solo la audiencia de formalización.
Dicen que de argentina voló a Panamá y regresó, y que en conversaciones con sus abogados lo convencieron a presentarse.
El resultado también le salió muy barato, ya que el fiscal Jorge Vaz solicitó además de formalizarlo por delitos similares a los de Sánchez y Correa, la prisión efectiva, argumentando que su fuga lo ameritaba.
Pero la jueza no estuvo de acuerdo y le dio prisión domiciliaria por 90 días y le pusieron una tobillera electrónica. Reitero, la sacó muy barata, demasiado, analizo que los tres debieran estar en la misma situación que Infante, es una verdadera cacheta a toda la población, que con los delitos imputados como presunto autor de un delito continuado de fraude especialmente agravado y un delito continuado de falsificación ideológica como funcionario público, además de abuso de funciones.
Con esto se cierra la primera etapa, ahora el fiscal tendrá 90 días para seguir buscando evidencias para presentar como pruebas en el juicio que va a definir que grado de culpabilidad tienen los tres.

Mientras tanto, el fiscal continúa con una nueva investigación, que emprende contra casi todos los ediles titulares y suplentes por el cobro de cientos de millones de pesos a lo largo de los años que reciben en forma absolutamente ilegal, como si fuera un sueldo encubierto, algo que muchas juntas departamentales de todo el país realizan en forma permanente.
Desde nuestro medio de comunicación, lo hemos denunciada en infinidad de veces, recordando que en el año 2000 nuestra investigación y denuncia terminó con 26 ediles de los partidos Colorados y Blancos en la cárcel efectiva.
Sinceramente, este caso es más complejo, pero es sin duda una verdadera asociación para delinquir colectiva, lo que no ocurría en Rivera, donde cada edil en forma individual presentaba facturas truchas como gastos de representación para quedarse con la plata.

















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