Estamos hartos !del inadmisible despilfarro de todos los gobiernos desde hace 70 años, con total falta de empatía hacia los ciudadanos víctimas de la tragedia de la carestía, originada en las desprolijas e irresponsables administraciones públicas que destinan un altísimo porcentaje de las recaudaciones a ineficientes y empobrecedoras burocracias, aniquiladoras de creativos, trabajadores y emprendedores, y sustentan el delictivo déficit fiscal con préstamos internacionales que solo se destinan a ser generosos con su propia clase de excesos.
No hay excusas. O evolucionamos con un plan de excelencia administrativa o seguiremos barranca abajo como uno de los países más caros del mundo.
Solo hay esperanzas si se promueve un profundo cambio en la educación pública, para que se logre estar entre las mejores del mundo, bilingüe, con ciencia, tecnología, finanzas, educación emocional y contenidos vinculados a las nuevas oportunidades del mercado laboral y maestros que ganen en relación a los resultados que logren.
Algunos, el doble o más, y otros, o se dedican a otra profesión o mejoran su nivel. La ineficiencia del Estado que toma decisiones “políticas” y no técnico-pragmáticas, es el origen del desempleo, la inseguridad y la decadencia cultural y la creciente desilusión generalizada.
Ni los unos son tan malos, ni los otros son tan buenos. Evolucionemos cambiando las actitudes y mentalidades.
Lo malo es también responsabilidad de los buenos que no actúan.
Alfredo Etchegaray .

















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