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¿El Canto de la Sirena o el Beso de Judas? El Ajustazo Eléctrico de Oddone

Por Jorge Bonica Sierra.-

Era sabido. Lo que te dan con una mano, te lo arrancan con las dos ni bien te descuidas. El guion es tan viejo como el hambre, pero parece que siempre encuentran un público desprevenido que compra el buzón. Primero, el Estado te vendió el «cambio de paradigma», la «conciencia verde» y el futuro de las emisiones cero. Te llenaron la cabeza con la ecología mientras te ponían la zanahoria adelante: beneficios impositivos, exoneraciones de IMESI y subsidios para que te metas de cabeza en el auto eléctrico.

Y la gente, haciendo un esfuerzo descomunal, se volcó masivamente. Abandonaron el combustible tradicional confiando en que el Estado mantendría su palabra. Pero la palabra, en el despacho del Ministerio de Economía, hoy no vale ni el papel en el que se escribe.

La Trampa del Ratón

Ahora que el parque automotor eléctrico creció, que la gente ya hizo la inversión y está «atrapada» en el sistema, el ministro Gabriel Oddone saca la tijera. Lo único que parece importarle a este señor es el número frío, la planilla de Excel y ver de dónde más puede rascar una moneda para llenar las arcas que él mismo dice que están en peligro.

La jugada es de una voracidad fiscal que asusta:

• Primero te seducen: Te dan beneficios para que dejes el motor a explosión.

• Después te encierran: Una vez que el mercado está consolidado, te quitan los subsidios.

• Al final te exprimen: Pasas de ser un «ciudadano ejemplar» a ser la nueva caja de ahorros del gobierno.

El Mandadero de los Organismos Internacionales

A Oddone no le tiembla el pulso porque, seamos claros, no le rinde cuentas a Juan Pueblo. Su mirada está puesta en Washington, en el FMI y en los organismos internacionales que exigen metas fiscales a costa de lo que sea. Para él, somos solo un punto en una gráfica de déficit.

Es un mal bicho. No hay otra forma de definir a alguien que usa la ilusión de la gente y su esfuerzo económico para luego cambiarles las reglas de juego a mitad del partido. ¿La ecología? ¿El medio ambiente? Cuentos chinos. Lo único que importa es la plata.

Al final del día, el mensaje del Ministerio es claro: No confíes. Porque si el Estado te da un caramelo hoy, es solo para cobrarte la dentadura postiza mañana. Oddone ya eligió a quién servir, y claramente no es a los uruguayos que apostaron por el progreso.