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¿HUBO ALGO A CAMBIO?

El Pasaporte de Dubái: La «Vía Rápida» que Cuestiona al Estado Uruguayo

Por Jorge Bonica Sierra.-

Mientras Sebastián Marset permanecía detenido en Emiratos Árabes Unidos por portar documentación paraguaya falsa, la maquinaria administrativa uruguaya se movió con una eficiencia inusual. Lo que el Gobierno intentó presentar como un «trámite administrativo obligatorio», hoy se analiza bajo la lupa de la justicia y la DEA como una posible facilitación de fuga.

1. La Cronología de la Incongruencia El núcleo del escándalo radica en la velocidad. En noviembre de 2021, mientras la Brigada Antidrogas y la inteligencia paraguaya ya tenían a Marset en el radar como un actor clave del narcotráfico regional, la Cancillería uruguaya procesaba su pasaporte en tiempo récord. • La defensa de la Cancillería: Francisco Bustillo sostuvo que, al no tener causas abiertas en Uruguay en ese momento, Marset era un ciudadano con derecho al documento.

• La realidad técnica: El decreto vigente obligaba a verificar los antecedentes. La pregunta que flota en el aire es: ¿Por qué nadie consultó a la Interpol o a la propia inteligencia uruguaya antes de imprimir el documento de un detenido en el extranjero?

2. El Rol de Francisco Bustillo y el «Jugador de Fútbol» Uno de los puntos más críticos que seguramente aparecerá en futuros interrogatorios es la declaración de Bustillo ante el Parlamento. Al afirmar que para el ministerio Marset era simplemente un «jugador de fútbol uruguayo», el ex-canciller ignoró (o intentó ocultar) las alertas internacionales que ya pesaban sobre él. Esta «omisión» técnica permitió que el pasaporte fuera entregado en mano en la prisión de Dubái, permitiendo que Marset saliera en libertad y desapareciera del radar durante años.

3. ¿Hubo un Pago por la Celeridad? En la entrevista con Patricia Martín, Marset negó rotundamente haber pagado por el documento. Sin embargo, la lógica de las redes criminales sugiere lo contrario. La eficiencia burocrática mostrada en este caso es, para muchos, incompatible con la gestión estándar de cualquier otro ciudadano uruguayo en el exterior. Los nombres que hoy resuenan —Heber, Lacalle Pou, Balbi— están atados a esta gestión. Si existió un pago, el rastro del dinero y las comunicaciones internas del Ministerio del Interior y Cancillería son las pruebas que la justicia debe terminar de unir.

4. El Factor DEA: ¿Aparecerán las Actas? Con Marset bajo custodia, el escenario cambia. Estados Unidos tiene un interés particular en desmantelar las rutas del narcotráfico en la Hidrovía, y el pasaporte uruguayo fue la herramienta que permitió a Marset seguir operando. Es altamente probable que en los interrogatorios de la DEA, Marset sea consultado específicamente sobre quiénes facilitaron ese documento. Si los nombres de altos jerarcas aparecen en las actas de Estados Unidos, el costo político para el gobierno de Lacalle Pou pasará de ser un escándalo local a una crisis de reputación internacional irreversible.

Dato Clave: La entrega del pasaporte no solo fue un error administrativo; fue el salvoconducto que permitió a Marset consolidar su imperio criminal en Santa Cruz de la Sierra hasta su reciente caída.