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CONEXIÓN GANADERA: ¿EL SENADOR DA SILVA FUE «ESTAFADO» O FUE CÓMPLICE POR OMISIÓN?

¡EL PUEBLO PERDIÓ TODO MIENTRAS ELLOS SE LAVAN LAS MANOS!

Por: Jorge Bonica Sierra

Mientras más de 4,000 uruguayos hoy lloran frente a cuentas bancarias vacías y ahorros de toda una vida que se esfumaron en el «agujero negro» de 250 millones de dólares de Conexión Ganadera, los «gurúes» del agro que ponían la cara en las radios y la tele hoy miran para el costado.

Hablamos claro: el senador Sebastián da Silva. Ese mismo que se llena la boca hablando de la «honestidad del campo» y que, durante años, no se cansó de recomendar a Conexión Ganadera como si fuera el mismísimo Banco Central. ¿Qué pasó, Senador? ¿Dónde quedó la «roca financiera»? ¿Dónde está la plata de la gente que le creyó a usted porque lo veía como un referente?  

¿CONSEJO DE AMIGO O NEGOCIO DE COMISIONES?

La justicia tiene que dejar de mirar solo a los que ya están presos como Pablo Carrasco. Es hora de que la Fiscalía de Lavado de Activos ponga la lupa sobre el patrimonio de quienes funcionaron como «embajadores» de esta estafa.

Exigimos que se investigue:

• Las cuentas del Senador: Queremos saber si existieron pagos, transferencias o «comisiones» por cada incauto que entró al sistema gracias a su prédica.

• Financiamiento de campaña: ¿Puso Conexión Ganadera un solo peso para las listas de Da Silva? Los blancos votaron en contra de transparentar los aportes… ¿Será por esto?  

• El «diario del lunes»: Da Silva ahora dice que las tasas eran «demasiado atractivas» y que daban sospechas. ¡Pero Senador, usted las recomendaba igual! Si sospechaba, ¿por qué mandó a la gente al matadero financiero?

¡EL HONOR NO SE DEFIENDE CON AMENAZAS!

El senador anda diciendo que va a denunciar a todo el que cuestione su «honor». Desde El Bocón le decimos: el honor no se defiende en el juzgado amedrentando gente; el honor se defiende dándole la cara a los estafados.

Si no tiene nada que ocultar, abra sus cuentas voluntariamente. Que la justicia vea si sus asados y sus campos no se pagaron, en parte, con las comisiones de los que hoy no tienen ni para el boleto.

Uruguay no puede ser el paraíso de los «empresaurios» y sus amigos políticos. ¡Investiguen a Da Silva ya! El pueblo no olvida, y los 250 millones de dólares que faltan alguien los tiene.