Por: Jorge Bonica Sierra
Mientras miles de jubilados uruguayos intentan hacer malabares para llegar a fin de mes con pasividades que apenas rozan los 22.000 pesos, y mientras los discursos políticos de turno nos hablan de «responsabilidad» y «tiempos de sacrificio», los números fríos de los expedientes oficiales cuentan una historia de privilegios que no distingue entre banderas.
En una investigación sobre el gasto público en el Ministerio de Turismo (MINTUR), hemos accedido a una secuencia de contrataciones que debería, cuanto menos, indignar al contribuyente que sostiene con su lomo el Estado más caro de la región.
Continuidad en el gasto: El modelo «Coalición»
La historia no empezó hoy. En las postrimerías del gobierno anterior, la administración de la Coalición Republicana —bajo la gestión ministerial de Eduardo Sanguinetti— ya había marcado el camino. Mediante el Expediente N° 2024-9-1-0000847, se selló un contrato con el futbolista Edinson Cavani por la suma de 50.000 dólares más impuestos, bajo la figura de arrendamiento de obra para el uso de su imagen.
En aquel momento, el argumento fue la promoción de la temporada de verano. Un «gasto necesario», decían, mientras la situación de calle y el endeudamiento de las familias seguían creciendo.

El salto al vacío: El modelo «Frente Amplio»
Pero lejos de revisar estas prácticas, la actual administración del Frente Amplio ha decidido redoblar la apuesta. Con la tinta aún fresca, el nuevo Expediente N° 2025-9-1-0000061 revela una contratación por el mismo concepto, pero por una cifra que deja cortos los antecedentes: 110.000 dólares.
Es decir, en menos de un año, el costo de la «imagen» de un solo deportista se ha duplicado para el bolsillo del Juan Pueblo. ¿Es este el cambio que prometían? ¿O es simplemente el mismo perro con distinto collar?
Las preguntas que nadie responde:
¿Es ético destinar un total acumulado de 160.000 dólares (más de 6 millones de pesos) a un solo futbolista mientras tenemos 233.000 jubilados cobrando una miseria?

El periodista de verdad no puede callar ante estas contradicciones:
1. Contrataciones Directas: ¿Por qué ambos gobiernos se amparan en el Artículo 33 del TOCAF para evitar licitaciones y elegir «a dedo» a quién pagarle cifras astronómicas?
2. El silencio del Tribunal de Cuentas: ¿Hasta cuándo los organismos de control permitirán que estos gastos se reiteren sistemáticamente por encima de sus observaciones?
3. La brecha social: Mientras un legislador gana en un día lo que un viejo cobra jubilado en un mes, el Estado firma cheques de seis cifras para figuras que ya son millonarias.
Se le pide generosidad a los viejos, pero la clase política —sea del color que sea— es generosa únicamente con el dinero ajeno. El despilfarro de los impuestos más caros del mundo no se detiene; solo cambia de mano la lapicera que firma los cheques.
Es hora de que el pueblo reaccione. La transparencia no es publicar un expediente perdido en una web; es dejar de gastar en lo que sobra cuando en las mesas uruguayas falta lo básico.


















Deja una respuesta