Las Incógnitas de la Entrevista en la Selva
Uno de los episodios más cinematográficos de esta saga fue la entrevista concedida a la periodista Patricia Martín para el programa Santo y Seña. El hecho de que una productora lograra localizarlo mientras las fuerzas de inteligencia de varios países fallaban, dejó un manto de sospecha en el aire.
Aunque la producción siempre sostuvo que el encuentro se dio bajo estrictas condiciones de seguridad y puntos de encuentro ciegos, la duda persiste: ¿Realmente nadie más sabía dónde se refugiaba el narco más buscado de la región?
Marset utilizó ese espacio para negar pagos por su pasaporte, una versión que muchos consideran un «control de daños» coordinado. El Pasaporte y el Interrogatorio de la DEA El foco de la justicia internacional ahora apunta a los Estados Unidos. Con la DEA involucrada, el cuestionado pasaporte entregado en Dubái —que le permitió a Marset eludir la justicia inicialmente— será, sin duda, una pieza central en los interrogatorios.

Aquí es donde los nombres de la cúpula política uruguaya entran en la zona de peligro: • Francisco Bustillo: El ex-canciller quedó en el ojo de la tormenta tras sus declaraciones en el Parlamento, donde intentó minimizar la figura de Marset calificándolo como un simple «jugador de fútbol».
• Luis Alberto Heber y Luis Lacalle Pou: La responsabilidad política por la celeridad en la entrega del documento sigue siendo una herida abierta en la administración actual.
¿Hacia una «Operación Verdad»?
La gran interrogante es si Marset, enfrentando décadas de prisión, decidirá utilizar la información que posee como moneda de cambio. La posibilidad de que nombres como Bustillo, Heber, Balbi o incluso el del presidente Lacalle Pou aparezcan en actas oficiales de organismos estadounidenses genera un clima de tensión en Montevideo.
«En el mundo del narcotráfico, el silencio es oro, pero la delación es, a menudo, la única vía de escape.»
Si hubo un pago espurio por ese pasaporte o si existió una red de protección política, solo el avance de las declaraciones judiciales lo determinará.
Lo que es seguro es que el «caso Marset» ha dejado de ser una crónica policial para convertirse en el desafío institucional más grande de la década en Uruguay.

















