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BERGARA NO SABE NADA DE TRÁNSITO, ES TAN SOLO UN MEDIOCRE ECONOMISTA

Por Jorge Bonica Sierra.-

Si usted pensaba que el martirio de las cuatro ruedas terminaba al cruzar el peaje de Pando o la barra de Santa Lucía, se equivoca de cabo a rabo. El virus de la ineficiencia vial ha mutado y hoy afecta a todo el país. Uruguay, de punta a punta, se ha convertido en un estacionamiento a cielo abierto donde la paciencia es el único repuesto que no se consigue.

Montevideo: Multas, radares y falta de luces

En la capital, la situación ya es terminal. Montevideo es un laberinto donde estacionar es una misión imposible, y no solo en la City.

La «brillante» idea de la administración de Bergara es, cómo no, extender el estacionamiento tarifado a zonas como Carrasco. Es la política del parche: si hay muchos autos, cobremos; si el tránsito no fluye, multemos.

Las sendas «Solo Bus» se han vuelto aduanas internas custodiadas por cámaras en los propios ómnibus, una suerte de «Gran Hermano» del asfalto que solo busca recaudar mientras el conductor promedio queda atrapado en embotellamientos que duran todo el día.

El interior también existe… para sufrir el tránsito

Pero no miremos solo al ombligo de la capital. El caos se ha federalizado. Viaje usted a Paysandú y trate de encontrar un lugar para dejar el coche en el centro; es una odisea digna de Homero. Lo que antes era el privilegio de la tranquilidad provinciana ha muerto bajo el peso de un parque automotriz que creció, frente a una planificación urbana que se quedó congelada en la época de las carretas.

Ciudades que antes se cruzaban en diez minutos hoy presentan nudos de tránsito inexplicables, donde la falta de señalización y la ausencia de lugares de aparcamiento transforman un trámite sencillo en un dolor de cabeza.

Un plan de emergencia: Ideas para un país que quiere moverse

Ante la falta de ideas de quienes cobran sueldos públicos, no queda otra que proponer desde la vereda del ciudadano. Es hora de dejar de pintar cordones y empezar a construir soluciones de verdad:

• Avenida Italia de cara al futuro: Hay que intervenir ese cantero central hipertrofiado. Achicarlo para ganar sendas en ambos sentidos es de sentido común, no de ingeniería espacial.

• La Autopista Elevada: El gran sueño necesario. Una vía rápida por encima de Avenida Italia, desde el Puente de las Américas hasta Tres Cruces. Un sistema de peaje financiaría una obra que nos sacaría del pozo del estancamiento.

• El gran flechamiento: Tenemos una Rambla hermosa que desperdiciamos con doble sentido. Flecharla hacia Canelones y, en contrapartida, flechar Avenida Rivera en su totalidad hacia el Centro (hasta Arenal Grande o 18 de Julio), daría un respiro logístico sin precedentes.

Mientras los políticos discuten el color de la pintura de los radares, los uruguayos perdemos horas de vida en el tránsito. El Uruguay productivo necesita ruedas que giren, no motores encendidos esperando que alguien, alguna vez, tenga una idea decente.

¿Me pregunto?

¿Es jurídicamente válido que un ómnibus de empresas privadas te multe?