AJUSTES DE CUENTA

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Más de 150 asesinatos en manos de presuntos sicarios en los últimos 10 años que

nunca fueron resueltos, hace del Uruguay, un País de mafias…

¿MUERTO EL BOCHA, SE ACABÓ LA DROGA?

Por Jorge Bonica Sierra.-

La noticia corrió como reguero de pólvora. Al popular contratista de fútbol Washington Risotto lo asesinaron de ocho tiros a cuatro cuadras de la 18 de Julio, principal avenida de Montevideo, Uruguay.

Fueron dos personas, con medias de mujer en sus cabezas, que antes de meterle ocho tiros de pistolas 9 milímetros, le habrían dicho “Te llegó la hora”.

La conmoción inicial lógica, y a las 48 horas, el silencio periodístico y general de las autoridades, es total.

Aquello de “muerto el perro, se acabó la rabia”, podría aplicarse perfectamente en este caso.

Parecería que en el Uruguay, este mecanismo mafioso de presuntos sicarios es algo “normal”, ya que hemos podido detectar más de 150 casos similares, de crímenes que han quedado impunes en el tiempo.

La mayoría de los casos, detrás hay una historia de drogas y narcotráfico.

Luego recibimos las declaraciones de los jerarcas policiales que dicen más o menos lo mismo, es decir, es un caso difícil de resolver, no hay testigos, actuaron muy profesionalmente”.

¿Caso difícil y saben hasta lo que dijo uno de los asesinos a sueldo?

¿Caso difícil y se sabe perfectamente cuales eran las cuentas a pagar que no había hecho Risotto?

Nuestros informantes policiales, en este caso nos han brindado un informe especial, que parcialmente, lo vamos a hacer público para nuestros lectores.

“Ya en 2009 pensamos que se tomarían represalias con Bocha, a través de su hija Florencia o Fiorella, (los nombres italianos nos confunden), que en esos tiempos tenía 15 años y concurría al liceo Elbio Fernández.
El fallecido, poseía una auto alquiladora, negocio gastronómico y venta de jugadores de football todos rubros ideales para el lavado de activos, pues  se hace figurar el dinero sucio como entrado por concepto de vehículos alquilados, por ello no se solicitaba pago con tarjeta de crédito, y en realidad, era dinero sucio del narcotráfico, se le da entrada en caja como cubiertos servidos en el restaurante, o se inflan los precios de venta y transferencia de los jugadores a los que se les da la suya por atrás (un conocido empresario ex jugador de tercera amasó así su fortuna).
En base a su sistema de lavado, habría recibido un dinero (una "moneda", en la jerga de los narcos) que debería lavar para poder transferir al exterior legítimamente.
Aparentemente y aprovechando que esas personas habrían caído "en cana" por la mentada operación Cancerbero, el Bocha, habría empleado esa "moneda" en negocios con Jorgito Rama, que merced a la intervención de Ricardo Gabito, fueron "al muere".

Sin duda, que mucho de todo esto, lo saben perfectamente las autoridades policiales especializadas en el tema de lavado de activos provenientes del narcotráfico.

Pero nuestro “Grupo Verdad” nos sigue informando:

“Por eso Jorgito Rama, se mandó la travesura con los cheques ¿truchos? De Susana, para que su socio y amigo el Bocha devolviera el vuelto que se les quedó a los narcos ahora presos en el penal de Libertad.
Pero los cheques rebotaron, y ahora tenían a los narcos del penal y a los prestamistas que les descontaron los cheques, mordiéndoles los talones.
Jorgito se voló para España, el  tiene nacionalidad española, pensando que zafaba de la boleta; pero  los prestamistas lo denuncian y embargan a la diva argentina, lo  demás es historia conocida, lo  raro es que no fue en cana, por  ahí los jueces uruguayos son cholulos y benévolos con el jet set.
Más “el Bocha” no pudo seguir haciéndose el otario, le avisaron, pero estaba armando mucho quilombo, en  un puticlub, en  el Expreso Pocitos con Pedrito Bordaberry; y la "teca" no aparecía, en fin, que la cosa no daba para más”.

Sin duda que Risotto fue entregado, alguien que estaba muy cerca del almacén seguramente avisó de su larga estadía tomando cerveza.

¿La policía habrá cruzado los celulares cercanos al lugar físico de Risotto para ver las llamadas y los mensajes de texto enviados antes de su muerte?

Risotto era quién trancaba en esas horas la venta del golero de Nacional a Paraguay, ya que su pelea con su ex socio, hacía que las diferencias a recibir eran notorias. La muerte de Risotto, “destrabó” el pase de Muñoz, que inmediatamente de ser acribillado a balazos, se fue a Asunción con “El Boca Arias” y firmó su transferencia ahora sin trabas.

Pero parece que había muchos “interesados” en asesinar a Risotto, sus actividades eran notoriamente peligrosas.

Desde la cárcel, parece que habría notorios candidatos a ser autores intelectuales, ya que allí estaría el dueño de “la moneda” que Risotto jamás devolvió. Algunos informantes policiales han querido meterle el crimen al pobre de José Luís Suárez, pero la Operación Cancerbero tiene más lógica que la Campanita, en donde Risotto se salvó quién sabe como, de ir preso.

Sin duda que hay códigos mafiosos en el narcotráfico que si no se cumplen, hay sentencia mortal, y Risotto lo sabía muy bien.

Hay muchas puntas para investigar seriamente, pero, en este país, que un comisario fue filmado cuando recibía mil dólares para salvar al hijo de un notorio ex deportista que terminó preso por droga, luego lo salvaron y hoy está integrado a la eficiente policía uruguaya, ¿que podemos esperar?

En este país que se dio la orden de no informar más del presunto atentado a la mujer de Oscar Washington Tabárez, y los uruguayos nos quedamos sin saber si fue o no un atentado.

En suma: la crónica de una muerte anunciada, que va a quedar en NADA, porque no hay interés en resolverla, por más que el viejito
Pepe, se mande la parte del grupo especial de investigación y todas las demás pelotudeces.

Uruguay, un país de mentira, que esconde sus mafias de poder, y que maneja a su antojo muchas veces, hasta a quienes tienen la obligación de investigar y condenar.

Y por último:

Nunca había sentido que un sicario contratado le diga a su víctima “Te llegó la hora”. Eso un profesional no lo dice, sino que actúa en silencio. Quién si lo dice, es una persona que está envenenada con la víctima y quiere hacerlo sufrir sabiendo que lo van a matar y sacarse las ganas personales. ¿Habrán sido sicarios?

Lo cierto es que ya a esta altura del partido nadie habla de este crimen, parece que la policía y la justicia cerraron la investigación porque Risotto merecía morir y listo, nadie hable más del tema.

El propio Ministro del Interior Eduardo Bonomi y el Perrito faldero que tiene fueron los que han impuesto que el Uruguay tiene un nuevo método de matar gente por “Ajustes de Cuentas”. Con esa declaración ya todo vale, no pasa nada, se puede matar tranquilamente que no pasa nada.

 

 


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